
Delante del retablo de santa Catalina pintado por Josefa de Óbidos, en la iglesia de santa María de la localidad. Josefa será uno de los personajes de mi próxima novela. Fue una mujer increíble: emancipada, con recursos propios y poseedora de un talento artístico innegable. Introductora del género del bodegón en Portugal, sus cuadros devocionales están impregnados de un aura emocional que los hicieron inmensamente populares en su época.
